Réplica a Astarita

Nota: trabajo en progreso, irán apareciendo más apartados en los próximos días y puede que los anteriores se modifiquen. Es decir, voy a responder apartado por apartado, pero como completarlo me llevará bastante tiempo, voy añadiendo los apartados que ya tenga completados. Como es lógico, puede que esto provoque ligeras modificaciones en los apartados previos.

Rolando Astarita ha replicado a mi trabajo sobre la teoría marxista del valor. La crítica es bastante decepcionante. Se supone que es una réplica dirigida hacia mí (por el título), pero ha metido muchas partes que nada tienen que ver con lo que yo trato en mi trabajo sino con lo que dicen otros autores. Por otro lado, en las partes que me menciona es bastante deshonesto intelectualmente (veremos abajo que hay errores flagrantes). Esto no es nuevo en Astarita. Para ahorrar espacio, ya que lo repetiré en varias ocasiones aquí defino deshonestidad intelectual ante las posiciones contrarias como no haber hecho el esfuerzo intelectual de entenderlas o no expresarlas de manera fidedigna. Como consecuencia, se manipulan las posiciones del contrario y se critica lo que no se dice (muñeco de paja). Una técnica habitual es el “entrecomillado incompleto”, a saber, no coge frases completas sino pequeños grupos de palabras y luego ya él expresa las cosas como quiere y sin tener que ver con lo que el autor dijo (no es nuevo, ya con Menger Astarita manipuló citas usando esta técnica). Finalmente, a pesar de que la nota es extensa, deja puntos fundamentales de mi crítica sin tratar. Dado que mi réplica va a ser extensa, he añadido un resumen al final de cada sección para facilitar la lectura.

Siempre me ha parecido una buena heurística para averiguar en primera aproximación el valor académico de alguien el hecho de leer o escuchar sus opiniones sobre un tema en el que uno tiene bastante conocimiento para así poder juzgar cómo se desenvuelve. En este caso el tema es lo que se dice en el trabajo que he escrito yo. No es una discusión sobre lo que quiso decir un tercero, no, la asimetría de información es evidente. Las conclusiones que saco de esta heurística son, y serán como veremos más abajo, perfectamente claras. De ahí que la crítica sea decepcionante, la mayor parte de la réplica va a consistir en explicar lo que realmente dice mi trabajo frente a lo que ha escrito Astarita que dice mi trabajo (no entro en si es por falta de comprensión o deliberadamente). En cualquier caso, mi crítica original sigue vigente pues Astarita básicamente ha criticado cosas que mi trabajo no dice, como pasamos a explicar.

Todo esto se une a otro tipo de actitudes poco académicas de Astarita. Por ejemplo, en mi trabajo yo comento cómo Astarita no me publicó en su blog en septiembre de 2020 ciertos comentarios en los que yo mostraba con citas cómo había malinterpretado a Rothbard. La reacción de Astarita fue decir que en noviembre y diciembre de 2020 sí me había publicado comentarios y después perdió los papeles y se puso a insultarme de manera descontrolada (como cualquier puede comprobar en los comentarios aquí). Todo esto está explicado con más detalle en la Adenda de este post, Astarita en ningún momento negó la acusación original que yo hice, pero a pesar de esto, me insultó durante varios días (no fue un calentón de un momento). Cualquiera puede comprobar que yo en ningún momento entro en estas consideraciones personales y menos con insultos tan graves. Creo que es una práctica bastante sana separar el debate de ideas del debate personal. Las conclusiones académicas de por qué Astarita cruzó esta línea con acusaciones tan graves se las dejamos al lector.

Astarita no responde a cuestiones elementales.

Ya critiqué a Astarita por haber manipulado citas de Menger con tal de no reconocer su error inicial, i.e., que para Menger valor de cambio era igual que en Marx. Astarita no responde a nada de esto en su entrada, lo cual confirma las críticas que ya expusimos: Astarita lleva años con errores básicos a la hora de entender a los subjetivistas, en las mismas definiciones, que han contaminado su análisis posterior de estos y en vez de reconocerlos honestamente cuando se lo señalan, llegó al extremo de manipular citas de Menger para intentar hacer pasar por Menger ideas que nunca sostuvo.

Astarita entra en otros aspectos del debate: “El asunto parece sencillo, pero debido a que Romaniega ha levantado (en Comentarios del blog) una polvareda en torno al mismo, me permito ampliar con referencias a los autores austriacos”, pero no en que él dijo que Menger definía valor de cambio como Marx y que, al no poder encontrar ningún sitio donde lo afirmara (porque es falso como cualquiera que haya leído a Menger puede comprobar), manipuló citas de Menger para ocultar el error.

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Ver aquí para más detalles.

Valor y valor de cambio.

Astarita me acusa de confundir valor y valor de cambio porque digo en una frase que “en Marx valor es valor de cambio“. Sin embargo, Astarita casualmente y sin ninguna intención no menciona en qué contexto estoy hablando de valor. En efecto, estoy criticando a Huerta de Soto porque está diciendo, para criticar a Marx, que:

el valor de los bienes es algo subjetivo, pues como hemos explicado en el capítulo segundo, el valor no es sino una apreciación que el hombre realiza al actuar proyectando sobre los medios la importancia que cree que tienen para alcanzar un determinado fin.

Previamente, había citado a Rothbard que dice:

As we have learned ever since Buridan and the scholastics, two things exchange for each other only because they are unequal in value to the two participants in the exchange. A gives up to x to B in exchange for y, because A prefers y to x, and B, on the contrary, prefers x to y. An equals sign falsifies the essential picture.

Cita de Rothbard en p. 25

Yo respondo que:

La crítica es muy mala. Primero no se dice que todos los bienes económicos sean fruto del trabajo, sino que la teoría solo se aplica a bienes reproducibles por trabajo humano en unas determinadas condiciones de competencia, Observación 2.11. […]. Por otro lado, bastaría con haber leído las primeras páginas de El Capital para darse cuenta de que en Marx valor es valor de cambio y que sus proposiciones no incluyen a mercancías sin valor de uso[social], Observación 1.8

p. 28-29

Es decir, me estoy refiriendo a que para criticar a Marx, Huerta de Soto (austríacos en general ya que la sección se llama Malas críticas a Marx (I): algunas críticas desde la escuela austriaca) está hablando de valor como valor subjetivo cuando Marx está diciendo que dos mercancías se intercambian si tienen el mismo valor de cambio. Es decir, en el intercambio, según Marx, las partes ganan en valor de uso pero no en valor de cambio. Entonces, después de haber citado a Huerta de Soto y Rothbard hablando de valor en una sección que se llama Malas críticas a Marx (I): algunas críticas desde la escuela austriaca, cuando digo que “en Marx valor es valor de cambio” debe entenderse como “en Marx ese valor al que los austríacos se refieren en sus críticas es valor de cambio, no valor en el sentido subjetivo del término” . En otras palabras, la idea que quería expresar en esa frase es que el valor de los austríacos es valor subjetivo o valor de uso y que en Marx cuando se refiere a igualdades de valor o a las formas del valor, se está refiriendo esencialmente a valor de cambio, NUNCA a valor subjetivo, por eso no tiene sentido que ciertos austríacos le asignen a Marx un valor subjetivo cuando habla de valor de cambio. Esto ya lo había dicho explícitamente unas páginas atrás:

Rothbard parecería mezclar valor de cambio (“they are therefore `equal’ in value”) con valor de uso (“two things exchange for each other only because they are unequal in value”), de ahí que ante este tipo de críticas los marxistas hayan replicado que no se comprende a Marx.

p. 25

Además, en el propio trabajo se define valor de cambio (marxista) como ratios de intercambio (página 5) y valor como trabajo socialmente necesario (página 26). Es decir, en el trabajo se define explícitamente valor de cambio y valor y las definiciones no son las mismas, por lo tanto es absurdo decir que los trato como sinónimos. Esto es, no se equiparan ambos conceptos en el trabajo, pero Astarita dice: “Según Romaniega, Marx utiliza las expresiones como sinónimos: en p. 29 dice que ‘en Marx valor es valor de cambio’ ” . Por eso tiene que agarrarse a una frase sacada de contexto. Sin embargo, ya probamos que Astarita sí dijo explícitamente que Menger definía valor de cambio como Marx y que al no poder encontrar ningún sitio donde lo afirmara, manipuló citas de Menger para ocultar el error.

Después dice: “Y antes, en el esquema de p. 13, como si fuera posición de Marx, vincula el trabajo concreto con el valor de uso de la mercancía, y el trabajo abstracto, sin la mediación del valor, con el valor de cambio” . El esquema es el siguiente:

Ahí simplemente estoy reflejando la dualidad del trabajo y la mercancía. En la parte inferior tenemos las propiedades homogéneas y en la parte superior las heterogéneas. El trabajo abstracto forma el valor (cito a Marx: “Todo trabajo es, de una parte, gasto de la fuerza humana de trabajo en el sentido fisiológico y, como tal, como trabajo humano igual o trabajo humano abstracto, forma el valor de la mercancía”), y la manifestación del valor es el valor de cambio (“valor de cambio, como expresión necesaria o forma obligada de manifestarse el valor”). Por otro lado, la parte superior se basa en la siguiente cita de Marx “todo trabajo es, de otra parte, gasto de la fuerza humana de trabajo bajo una forma especial y encaminada a un fin y, como tal, como trabajo concreto y útil, produce los valores de uso”. Es decir, no hay nada en el diagrama que no se base en las ideas de Marx. De hecho, para ese diagrama me inspiré (dualidad, heterogéneo arriba y homogéneo abajo) en el siguiente de David Harvey :

p. 26 en “A companion to Marx’s Capital” de David Harvey.

De hecho, diagramas similares al mío se pueden encontrar en otros sitios. Por ejemplo:

Es decir, como ya vimos, Astarita vuelve a usar como técnica argumentativa la manipulación de las posiciones del contrario. Sin embargo, Astarita remata (énfasis agregado):

Romaniega puede enojarse porque califico de burrada una patinada tan grosera (y hay más, como sostener que el marxismo tiene una teoría subjetiva del valor), pero no tengo otra manera de decirlo. Para colmo, cuando se le señala el error, mira para otro lado y sigue como si nada. Lo cual no lo priva de hacerme el cargo de deshonestidad intelectual. Todo muy coherente.

Que yo sostenga que el marxismo tiene una teoría subjetiva del valor es MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA, MENTIRA. Astarita intelectualmente es un mentiroso y esto demuestra su altura académica. En ningún momento he sostenido semejante estupidez, este es un ejemplo de deshonestidad intelectual ante posiciones contrarias que definimos al inicio. Yo sostengo que el análisis que Astarita hace de la sociedades de productores simples y la igualación de tiempos de trabajo (tesis marxista) se puede explicar como un caso particular de la teoría subjetiva del valor (y que no será general por ciertas hipótesis implícitas) y que implícitamente Astarita asume en el razonamiento ciertas herramientas que son básicas en la teoría subjetiva (como modelos muy similares al de oferta y demanda, ver Apéndice de mi trabajo). Entraremos en esto más abajo, pero insisto es una manipulación evidente concluir de ahí que yo diga que el marxismo tiene una teoría subjetiva del valor.

Y sí, yo he dicho que Astarita incurre en deshonestidad intelectual, de hecho aquí volvemos a verlo. Pero antes lo había dicho por los ejemplos que pongo aquí, a saber, manipulaciones de mis posiciones y manipulación de citas de Menger para que pareciera que Menger sostiene las ideas que Astarita pensaba que sostenía. También en el trabajo (Sección 2.5.1) por motivos similares con Rothbard, como explico también aquí. Y son cosas elementales que contaminan su análisis posterior. Y como vimos, ni en una semana de debate fue capaz de reconocer que se había equivocado en la definición de Menger de valor de cambio, sino que manipuló citas de Menger, entre otras cosas, para camuflar su error.

Conclusión: Astarita coge una frase fuera de su contexto (estoy criticando a ciertos austriacos cuando intentan refutar la teoría de Marx) para decir que confundo valor y valor de cambio. Sin embargo, en esa frase valor es en sentido austríaco (Astarita, casualmente, no menciona en qué contexto estoy hablando de valor). Además, valor (marxista) y valor de cambio están propiamente definidos en el trabajo sin equipararlos. También critica un diagrama que aparece en el trabajo inspirado y similar al de otros autores marxistas y basado en extractos de El Capital. Para finalizar, se inventa que yo he dicho que la teoría del valor marxista es subjetiva. Esto es una mentira que Astarita no puede probar con citas porque es falso, su invención.

El igualador I_\mathcal{S}.

Marx dice (énfasis agregado):

1 quarter de trigo = x quintales de hierro. ¿Qué nos dice esta igualdad? Que en los dos objetos distintos, o sea, en 1 quarter de trigo y en x quintales de hierro, se contiene un algo común de magnitud igual. Ambas cosas son, por tanto, iguales a una tercera, que no es de suyo ni la una ni la otra.

Capítulo 1, Tomo 1.

Y esto es lo que yo llamo I_\mathcal{S}. Esta es la misma idea que expresa Diego Guerrero en su artículo citado en mi trabajo:

Si suponemos ahora que la mercancía de tipo 1 son sillas (determinado tipo de sillas), y la de tipo 2 son mesas (determinada clase de mesas), y que en el mercado todo el mundo puede obtener la información (real) de que se cambian de hecho cinco sillas de este tipo por cada unidad de mesa, tenemos que concluir, a partir de nuestras sencillas ecuaciones, que su precio relativo es 5 (a_{12} = 5) porque X_{12} = 5; es decir porque hay algo en ellas, alguna propiedad real, en la exacta proporción normal de 5 a 1.

¿ES POSIBLE DEMOSTRAR LA TEORÍA LABORAL DEL VALOR?- Diego Guerrero

En ese mismo trabajo insiste:

O bien se reconoce que cada una de esas magnitudes representa el valor (mercantil) relativo del par de mercancías que se pone en relación porque “no puede ser de otra manera”. Es decir: porque ésa es la relación numérica exacta determinada por el cociente real de las cantidades realmente existentes de una cierta, específica, determinada, propiedad concreta que está presente en esa medida en cada una de las dos mercancías comparadas en el mercado (aunque esto lo hagamos aquí, de momento, partiendo del supuesto de que ignoramos de qué propiedad se trata; es decir, lo postulamos, de momento, con entera independencia de a qué hecho, o razón o causa o propiedad, haya que atribuir la magnitud de ese específico “valor relativo”.

“¿ES POSIBLE DEMOSTRAR LA TEORÍA LABORAL DEL VALOR?” por Diego Guerrero.

Por otro lado, los economistas marxistas Sebastián Hdez y Alan Deytha insisten en la misma idea que expreso yo en el trabajo:

¿qué quiere decir que x cantidad de la mercancía A sea igual a y cantidad de la mercancía B? Que ambas cantidades tienen la misma magnitud de esa sustancia en común, esto es, que tienen la misma cantidad trabajo humano social contenido en ellas.

“El capitalismo y la economía científica. Una expresión matemática del Tomo I de El Capital” por Sebastián Hdez y Alan Deytha.

Mi crítica en el trabajo es que este paso es un non sequitur, i.e., no se deduce que se contiene un algo común de magnitud igual, i.e., la existencia de I_S (mi notación para expresar la idea anterior) está sin demostrar. Formalmente lo expreso como: “Es decir, de aquí no se sigue que \exists~P\neq v_c tal que P(m_i)=P(m_k) si tenemos que v_c(m_i)=v_c(m_k), siendo P una propiedad real de las mercancías, i.e., I_{\mathcal{S}}” .

La respuesta de Astarita es (énfasis agregado):

Sin embargo, y a pesar de lo que dice Romaniega, si no existiera esa “tautología del área”, las áreas no serían medibles. […]Así, las mercancías tienen en común que tienen precios, y por lo tanto se pueden cambiar en determinadas proporciones. Por medio de la venta se reducen a dinero, y es gracias a esa reducción que se comparan, en la sociedad capitalista, como valores de cambio.

De nuevo, la primera frase es falsa. Es mentira, se lo inventa, en ningún momento digo tal cosa. Es increíble, pero llegamos al punto de que es usual que Astarita se invente mis posiciones. Otro ejemplo de deshonestidad intelectual ante posiciones contrarias, ¿he negado que “si no existiera esa “tautología del área”, las áreas no serían medibles” en algún momento? NO, simplemente digo eso, que es una trivialidad. Dos polígonos (ejemplo de Marx) pueden compararse en cuanto a áreas, dos mercancías pueden compararse en cuanto a precios, pero de ahí no se deduce (non sequitur) que si esta propiedad es igual exista una magnitud igual distinta a la de la comparación o que se contiene un algo común de magnitud igual que no es de suyo ni la una ni la otra.

¿Qué dice después Astarita? Que Marx no sostuvo tal cosa y cita lo siguiente:

Cosas que en sí y para sí no son mercancías, por ejemplo la conciencia, el honor, etcétera, pueden ser puestas en venta por sus poseedores, adoptando así, merced al precio, la forma mercantil. Es posible, pues, que una cosa tenga formalmente precio sin tener valor

Después pone el ejemplo de mercancías “voto, honestidad, honor” que tienen precio pero no valor. Es decir, dice que hay casos en los que tal igualdad no se va a dar como el propio Marx reconoce. ¿Refuta esto algo de mi trabajo? NO, yo mismo digo explícitamente que la teoría de Marx no se aplica a esos casos. Digo (énfasis agregado):

De ahí que la teoría del valor-trabajo solo se aplique a mercancías que pueden ser reproducidas por el trabajo en condiciones de competencia. Volveremos sobre este punto más adelante. Por tanto, es absurdo criticar la teoría de Marx por el precio de un cuadro de un pintor excelente y de uno mediocre o por no explicar (en base a la cantidad de trabajo abstracto) el precio de la tierra.

p. 22

Insisto más abajo:

Es decir, de acuerdo con los marxistas, las condiciones de escasez y el monopolio hacen que no puedan ser reproducidos indefinidamente y, por tanto, no aplicables a su teoría. En estos casos no habrá “ley económica”, sino que será determinada por factores no cuantificables como “intensidad de deseo” o similares. Una justificación de por qué aparecen estas condiciones puede verse en la Sección 3.

p. 22

Vuelvo a insistir en la crítica que hago a Huerta de Soto:

La crítica es muy mala. Primero no se dice que todos los bienes económicos sean fruto del trabajo, sino que la teoría solo se aplica a bienes reproducibles por trabajo humano en unas determinadas condiciones de competencia

p. 28

Es decir, ¿por qué Astarita dedica varios párrafos en una crítica a mi trabajo a explicar una cosa que yo asumo y explico en mi trabajo? Otro ejemplo de deshonestidad intelectual ante posiciones contrarias, está intentado asignarme posiciones que no he sostenido y que yo mismo he criticado a otros. Además se relaciona con el punto anterior en el que Astarita me acusaba de equiparar valor con valor de cambio; yo mismo estoy diciendo que de acuerdo a Marx existen mercancías con valor de cambio pero sin valor, sin trabajo incorporado.

Conclusión: En mi trabajo expongo que es un non sequitur de Marx decir que si dos mercancías, en determinadas circunstancias, se intercambian implica que es porque “se contiene un algo común de magnitud igual. Ambas cosas son, por tanto, iguales a una tercera, que no es de suyo ni la una ni la otra” . Esto es corroborado por otros autores marxistas. Astarita me reprocha que Marx dijo que para ciertos intercambios esto no se dará. Sin embargo, Astarita demuestra no haber leído el trabajo (o manipula descaradamente), pues en mi trabajo ya expongo las condiciones de aplicabilidad y yo mismo digo lo que Astarita me reprocha.

Manipulación descarada de “mi razonamiento”.

Astarita dice:

Algo similar ocurre con recursos naturales[tienen precio pero no valor], como la tierra. Todo esto es sencillo si se entiende que valor y valor de cambio, o precio, no son lo mismo. Pero no es sencillo para Romaniega, quien sin haber entendido esa distinción básica, cree encontrar aquí un non sequitur fatal para la teoría de Marx. Su razonamiento es: a) Marx estableció que el trabajo abstracto es la única magnitud que puede igualar los cambios de todas las mercancías; b) la tierra no es producto del trabajo, pero es una mercancía, tiene precio y se iguala, como valor de cambio, con otras mercancías. De manera que (b) contradice (a). Por eso, Marx, al admitir (b), viola “sin pudor y a sabiendas” (p. 22) el supuesto (a), que había establecido.

Otro ejemplo de deshonestidad intelectual ante posiciones contrarias, pero es que es terrible. No puedo entender que alguien haya leído esa parte del trabajo y concluya que el razonamiento es ese. Es que es imposible si se tiene un mínimo de capacidad para comprender lo que se lee. Lo primero es que yo mismo cito a Marx cuando explica cómo los recursos naturales tienen valor de uso, pero no valor al no ser producidos por el trabajo humano, como las tierras vírgenes (que tienen valor de cambio). Esto lo hago en la Observación 2.11. Es decir, cuando Astarita dice “Algo similar ocurre con recursos naturales[tienen precio pero no valor], como la tierra. Todo esto es sencillo si se entiende que valor y valor de cambio, o precio, no son lo mismo. Pero no es sencillo para Romaniega” o Astarita ha leído de pasada mi trabajo, o no lo ha entendido o simplemente le da igual y manipula (como hizo con Menger). Yo digo en el trabajo exactamente lo que Astarita me reprocha.

Lo segundo es que el razonamiento no es ese. Es mentira que el razonamiento sea ese. Basta leer el trabajo para comprobarlo ya que yo mismo digo:

Por tanto, es absurdo criticar la teoría de Marx por el precio de un cuadro de un pintor excelente y de uno mediocre o por no explicar (en base a la cantidad de trabajo abstracto) el precio de la tierra.

p. 22

Y critico a Huerta de Soto, como ya dije arriba, por hacer una crítica similar a la que Astarita me atribuye. En efecto, Astarita me reprocha que:

Pero la realidad es que Marx nunca sostuvo que todas las mercancías tienen trabajo incorporado. 

Pero yo cuando Huerta de Soto dice “En primer lugar, no es cierto que todos los bienes económicos sean producto del trabajo” replico:

La crítica es muy mala. Primero no se dice que todos los bienes económicos sean fruto del trabajo, sino que la teoría solo se aplica a bienes reproducibles por trabajo humano en unas determinadas condiciones de competencia

p. 28

Notemos el nivel académico de Astarita en el debate: me critica una cosa que yo mismo niego en el trabajo. Tenemos tres opciones: o no se ha leído el trabajo antes de criticarlo, o no entiende lo que lee o directamente sabe lo que dice el trabajo, pero le da igual e intenta asignarme posiciones fáciles de criticar pero que no sostengo e incluso yo mismo he criticado. En cualquier caso, otro ejemplo de deshonestidad intelectual ante posiciones contrarias.

Entonces, si el razonamiento que Astarita me atribuye es falso, inventado, irreal, ¿cuál es mi punto en la Sección 2.4 del trabajo? Ahí estoy criticando la unicidad de la propiedad común. Empiezo citando a Diego Guerrero, economista marxista, que dice:

Puesto que el valor permite igualar todas las mercancías (ojo: no se dice: “muchas”, o “casi todas”, sino todas, absolutamente todas; los dos millones de que hemos hablado más arriba), tiene que consistir en una propiedad que:
1) esté presente en todas ellas, y que reúna además dos rasgos adicionales:

“¿ES POSIBLE DEMOSTRAR LA TEORÍA LABORAL DEL VALOR?” por Diego Guerrero

Entonces, después de presentar los tres criterios de Guerrero para determinar la propiedad común, en la Observación 2.11 yo digo que el trabajo viola el punto 1) de Guerrero, pero a efectos dialécticos, ignoro tal problema. Por eso ese comentario está en una observación y no en el texto principal. Esto es algo que él mismo reconoce (énfasis agregado):

Si el lector lo piensa desprejuiciadamente, se dará cuenta de que lo único que reúne simultáneamente estas tres exigencias es la propiedad (a la vez física y social, por más que a algunos les cueste entender esto), presente en todas las mercancías (aquí hay que hacer una salvedad que se dejará para el Apéndice 2) de ser cada una de ellas, ya se traten de bienes o servicios, el producto o resultado de una cierta cantidad física de trabajo humano directo

“¿ES POSIBLE DEMOSTRAR LA TEORÍA LABORAL DEL VALOR?” por Diego Guerrero.

En el Apéndice 2 Guerrero habla de la renta diferencial y absoluta. Es decir, en esa sección lo que hago es, siguiendo el criterio de Guerrero ver si solo el trabajo humano es la propiedad común, pero antes digo que el trabajo humano no cumple el criterio de Guerrero. Notemos que no podemos limitarnos solo a las mercancías producidas por trabajo humano (yo digo en varias ocasiones que la teoría de Marx solo se aplica a esas como mostré arriba) ya que Guerrero dice explícitamente en su criterio que “igualar todas las mercancías (ojo: no se dice: “muchas”, o “casi todas”, sino todas, absolutamente todas; los dos millones de que hemos hablado más arriba)“. Por eso yo digo:

No entraremos aquí en como se intenta resolver, al estilo de (2.2), con una teoría de rentas diferenciales (y absolutas) el precio de mercancías que no son fruto del trabajo humano. Pero, como vemos, sin ningún pudor y a sabiendas, se viola la primera condición.

Es decir, me estoy refiriendo a que Guerrero propone un criterio, pero su solución viola ese criterio y él lo sabe “presente en todas las mercancías (aquí hay que hacer una salvedad que se dejará para el Apéndice 2)“, de ahí que sea a sabiendas. Sin embargo, Astarita dice que estoy hablando de Marx: “Su razonamiento [de Romaniega] es: […] Marx, al admitir (b), viola “sin pudor y a sabiendas” (p. 22) el supuesto (a), que había establecido“. Notemos la artimaña, ese “sin pudor y a sabiendas” está en la frase completa “sin ningún pudor y a sabiendas, se viola la primera condición“. ¿Y de quién es la primera condición? De Guerrero, por lo que es evidente que me estoy refiriendo a Guerrero, pero según Astarita mi crítica en esa frase es a Marx. Notemos la artimaña de no citar frases completas, sino palabras sueltas y luego ya él se inventa el resto. Si hubiera citado la frase entera no podría decir que me estoy refiriendo a Marx. Es decir, enésimo ejemplo de deshonestidad intelectual ante posiciones contrarias: en ningún momento ese es mi razonamiento y en ningún momento critico a Marx por lo que dice Diego Guerrero.

Astarita ni siquiera ha entendido cuáles son los razonamientos presentes en el trabajo que critica. Como digo al inicio, esto hace a su crítica decepcionante. Lo peor es que esta manipulación será superada por otras que veremos más abajo.

Nota: Diego Guerrero introduce esa condición, en parte, para descartar ciertas propiedades físicas que estarían presentes en las mercancías físicas pero no está claro cómo asignarlas en, p.e., servicios u otras que no están presentes en todas las mercancías (énfasis agregado):

Aparte de que muchas mercancías no tienen peso, etc. –si alguien lo duda, pregúntese: ¿cuál es el peso del servicio que me vende, por ejemplo, la sala de cine cuando compro una entrada? [….] O bien o no tienen volumen, o brillantez, o superficie, o radiactividad…; lo importante es ver que ninguna de estas propiedades cuantificables están presentes en absolutamente todas las mercancías a la vez. Salvo el trabajo.

“¿ES POSIBLE DEMOSTRAR LA TEORÍA LABORAL DEL VALOR?” por Diego Guerrero.

Conclusión: Astarita se inventa o no entiende los razonamientos expuestos en mi trabajo, ya que él me asigna razonamientos que no aparecen en el trabajo. Bastaba leerlo honestamente para darse cuenta, pues yo mismo critico en el trabajo el razonamiento que Astarita me asigna falsamente.

Nueva manipulación de los términos del debate.

En la siguiente sección, Astarita dice (énfasis agregado):

La realidad – y los partidarios de la teoría subjetiva del valor deben admitirlo- es que existe igualdad en términos de lo que llaman valor de cambio objetivo; que equivale a lo que los clásicos y Marx llamaron valor de cambio; o precio, cuando se expresa en dinero. Recordemos que Adam Smith define al valor de cambio como “la capacidad de comprar otros bienes, capacidad que se deriva de la posesión del dinero” (p. 30). Ricardo asume esa definición; y Marx dice que el valor de cambio es la proporción cuantitativa en que se intercambian las mercancías. El asunto parece sencillo, pero debido a que Romaniega ha levantado (en Comentarios del blog) una polvareda en torno al mismo, me permito ampliar con referencias a los autores austriacos.

Lo de este hombre es terrible. Recapitulemos. Astarita dijo en múltiples ocasiones que valor de cambio en Menger era igual que en Marx o Smith. Yo le dije que era una burrada que mostraba que no había entendido lo básico en Menger, pues para Menger el valor de cambio es subjetivo, como para Rothbard o Mises. Astarita en vez de reconocer el error, argumentó absurdamente sobre lo que Menger debería haber escrito, se contradijo y finalmente manipuló citas de Menger para que pareciera que Menger decía lo que Astarita pensaba que decía. Todo esto está recogido aquí con links para que cualquiera lo pueda comprobar. Entonces, ante esto, ¿qué es lo que hace Astarita? Insinuar arrogantemente que yo he sostenido en el debate que valor de cambio OBJETIVO es distinto en Menger que valor de cambio en Smith o Marx. Es decir, ESTÁ MINTIENDO SOBRE LO QUE FUE EL DEBATE, pues no era sobre valor de cambio objetivo en Menger, sino valor de cambio en Menger. Valor de cambio y valor de cambio objetivo son elementos distintos en los austríacos, pues el primero es subjetivo y el segundo objetivo. De hecho, basta ir a los comentarios a los que se refiere para ver que soy yo el que introduce el término de valor de cambio objetivo en el debate y es para decirle que él está asumiendo que en los austríacos valor de cambio es valor de cambio objetivo, pero que en realidad el valor de cambio es subjetivo para estos, por eso usan el término valor de cambio objetivo. En efecto:

En la escuela austriaca es usual separar valor de cambio objetivo ( Marx) y subjetivo (Menger). Por ejemplo, Mises en su obra The Theory of money and credit es claro (p. 99): el valor de cambio del dinero es el valor de uso anticipado de las cosas que podemos obtener con él. Es decir, valor de uso indirecto, como Menger. Sin embargo, Mises define (p. 100): el valor de cambio objetivo es su significancia objetiva, o en otras palabras, su capacidad en unas circunstancias dadas del intercambio para procurarnos una cantidad específica de otros bienes como un equivalente en el intercambio. Es decir, la capacidad de intercambio, su precio será la cantidad obtenida, la expresión objetiva de esa capacidad.

Fuente

De hecho, soy yo el que en el debate digo: “En la escuela austriaca es usual separar valor de cambio objetivo ( Marx)” . Ese aproximado se refiere a que es similar a la definición de valor de cambio de Marx. Esto es lo que dice Astarita en la cita que abre este apartado, i.e, Astarita me acusa de haberle disputado una afirmación que soy yo quien la hace. Ante esto él me replicó:

veo que sigue sin explicar por qué Menger escribió que entiende por valor de intercambio lo mismo que Smith y Mill entendían por valor de cambio, o precio (cuando se expresa en dinero).

Fuente

Notemos, antes decía que valor de cambio para Menger era igual que en los clásicos (Smith, Mill… que tienen la misma definición que Marx) y en este post dice que para los austríacos es valor de cambio objetivo lo que es lo mismo que valor de cambio para los clásicos. Es decir, él mismo hablaba de valor de cambio, no de valor de cambio objetivo. Lo digo en varias ocasiones:

Otros austríacos como Mises definen, al igual que Menger, valor de cambio como valor de uso indirecto y se refieren a ≈ valor de cambio de los clásicos como valor de cambio objetivo.

Fuente

También,

Es decir, en Rothbard, como en Mises, valor de cambio=valor de uso indirecto, y por otro lado, valor de cambio objetivo=poder de compra, cuya magnitud expresada en dinero es el precio.

Fuente

Más:

A ver, para los austriacos valor de cambio es valor de uso indirecto. ¿Quiere eso decir que no consideren importante lo que los clásicos y Marx llamaban valor de cambio? Obviamente no, simplemente utilizan otro nombre. Lo llaman o precios, o valor de cambio objetivo o precios monetarios… Es primordial entender las definiciones para poder avanzar y entender o discutir los razonamientos que con ellas se hagan.

Fuente

Es decir, en el nuevo post de Astarita este asume la postura que yo introduje en el debate (valor de cambio objetivo para los austríacos es básicamente el valor de cambio para los clásicos) y dice que: “El asunto parece sencillo, pero debido a que Romaniega ha levantado (en Comentarios del blog) una polvareda en torno al mismo” . Es decir, lo primero es la arrogancia (“parece sencillo”, más si lo dice quien sostenía que valor de cambio en Menger era igual en los clásicos y que después de una semana era incapaz de reconocerlo) y después viene que Astarita MIENTE sobre lo que yo sostuve en el debate, pues yo sostuve la tesis contraria de la que me asigna como acabamos de demostrar. Que Astarita diga que yo sostengo lo contrario de lo que he expresado no es nuevo, aquí ya lo expusimos (ver “Deshonestidad intelectual en Astarita: manipulación de mis posiciones” ). Que no sea nuevo y esperable en Astarita no quita para que sea académicamente una marrullería impensable desde la honestidad intelectual.

Pero, ¿cómo finaliza Astarita la sección? Diciendo:

Lo cual explica las cabriolas discursivas de Romaniega: como no puede dar cuenta de la contradicción, la barre debajo de la alfombra hablando sobre las “profundas diferencias” entre la afirmación de un marxista de que “el valor de cambio (o precio) de 1 caballo es 5 onzas de oro”, y la afirmación de un austriaco de que “el valor de cambio objetivo (o precio) de 1 caballo es 5 onzas de oro”.

Astarita no tiene vergüenza intelectual. Esas comillas, obviamente, no hacen referencia a nada que yo haya dicho y en ningún momento he sostenido nada parecido a lo que aparece en ese párrafo y Astarita me atribuye. Ya hemos visto que yo he sostenido lo contrario y en múltiples ocasiones. ¿Qué tipo de “académico” se inventa constantemente las ideas de su interlocutor? La respuesta es obvia. Estamos ante alguien que manipula sin pudor o sin capacidad o voluntad de entender lo que sostiene su interlocutor. Sea como fuere, le retrata simplemente a él.

Conclusión: Astarita sostuvo que valor de cambio en Menger era igual que en los economistas clásicos o Marx. Esto es falso, como cualquiera que haya leído a Menger sabrá. Es un fallo elemental. En vez de rectificar, Astarita llegó a manipular frases de Menger para intentar ocultar su error. Ahora intenta reescribir el debate diciendo que él sostuvo, frente a mi posición de que existían “profunda diferencias” (sic), que en Menger valor de cambio objetivo es igual que valor de cambio en los clásicos o Marx. Esto es una sinvergonzonería intelectual. Cualquiera puede comprobar yendo a los enlaces de arriba que era yo quien sostenía tal posición y que la introduje en el debate precisamente para refutar la posición inicial errada de Astarita. Este tipo de manipulación no es nueva en Astarita.

Astarita no entiende lo que lee, enésima vez.

Astarita dice (énfasis agregado):

Sin embargo, plantea Romaniega, “no hay forma de expresar a cuánto equivale en términos de trabajo abstracto una cantidad de trabajo”. Por lo cual el trabajo abstracto sería un “espacio abstracto”, esto es, “lo más general posible para dar cabida a cualquier interpretación” (p. 14). Estaríamos en el reino de la pura indeterminación.

Cuando leí esto, pensé que no podía ser verdad, esto es descaradamente falso. En mi trabajo digo:

Es decir, yo digo que \mathfrak{D} es un espacio abstracto, pero Astarita dice que para mí t_A, tiempo de trabajo abstracto, sería un espacio abstracto. Notemos cómo no cita la frase completa, sino palabras sueltas. Si citara la frase completa sería evidente que lo que dice sobre mi trabajo es falso. Este error, intencionado o no, es elemental. No se puede confundir \mathfrak{D} con t_A y entender esa sección de mi crítica.

No es una cosa puntual, insiste más abajo:

la relación entre trabajos privados y trabajo social no tiene nada de “espacio abstracto”, “capaz de dar cabida a cualquier interpretación”, como pretende Romaniega (p. 14).

Entonces, ¿cuál es la idea real de lo que aparece en el trabajo? Pues que el trabajo abstracto no solo depende de la mercancía, sino también de otras condiciones sociales, como la demanda de esa mercancía. Por ejemplo, supongamos que d_0\in\mathfrak{D} representa que no hay demanda para esa mercancía (digamos a ningún precio) y d_1\in \mathfrak{D} significa que “el estómago del mercado” es lo suficientemente capaz de asimilar la cantidad total de la mercancía a un precio dado. Entonces, tendremos de acuerdo a Marx que, aunque el trabajo concreto incorporado sea el mismo, en el primer caso el trabajo abstracto es nulo, i.e., se da la siguiente desigualdad:

t_A(m,d_0)=0<t_A(m,d_1).

Entonces, ¿qué es \mathfrak{D}? El espacio abstracto que tiene en cuenta estas cosas. Utilizo la expresión espacio abstracto porque se contrapone a espacio con más condiciones, como un espacio métrico o un espacio vectorial. Es lo más general posible (dentro de las condiciones que da Marx citadas previamente en el trabajo) para que no se me acuse de centrarme en una interpretación particular de lo que dijo Marx. Sin embargo, Astarita dice que t_A es el espacio abstracto. Es evidente que en mi trabajo digo que \mathfrak{D} y no t_A es el espacio abstracto, cualquiera puede comprobarlo arriba. Es decir, está confundiendo una parte del dominio de la aplicación (\mathfrak{D}) con la aplicación es sí (t_A), un error elemental e inconcebible para cualquiera con una mínima formación matemática. Si alguien no está familiarizado con el lenguaje matemático puede confundir ese tipo de cosas, pero que en tal caso no sea tan atrevido y critique lo que no entiende. Enésimo ejemplo de deshonestidad intelectual ante posiciones contrarias. Y si no se entiende esa parte y se tienen ese tipo de confusiones, es imposible entender de qué va la sección donde trato el trabajo abstracto.

Conclusión: Astarita sostiene que en mi trabajo escribo que el trabajo abstracto es un espacio abstracto. Sin embargo, basta leer el trabajo para ver que lo que es un espacio abstracto es una parte del dominio (\mathfrak{D}) de la aplicación t_A definida en mi artículo. Esto es un fallo matemático elemental, pero Astarita cae en él y escribe su crítica a mi trabajo basado en este error. Por tanto, lo que escribe respecto a mi sección de trabajo abstracto es inútil.

Astarita manipula citas, otra vez.

Recordemos que Astarita decía:

Sin embargo, plantea Romaniega, “no hay forma de expresar a cuánto equivale en términos de trabajo abstracto una cantidad de trabajo”.

Lo primero es que la cita está manipulada, esa frase no aparece en el trabajo. La frase correcta es: “no hay forma de expresar a cuánto equivale en términos de trabajo abstracto una cantidad dada de trabajo”. Que haya quitado esa palabra de la frase es importante, no es un error menor ya que luego poco más abajo dice (énfasis agregado):

El problema con este argumento es que no tiene sentido preguntarse a cuánto equivale, en términos de trabajo abstracto, una cierta cantidad de trabajo abstracto. […] Toda la cuestión está mal planteada por Romaniega y por una sencilla razón: pasó por alto la contradicción básica de la mercancía, entre trabajo privado y social.

No es una cosa puntual, Astarita insiste más abajo en la manipulación (énfasis agregado):

la pregunta no es a cuánto trabajo abstracto equivale una cantidad de trabajo abstracto (la estúpida tautología que Romaniega le atribuye a Marx), […]  no tiene que ver con algún “espacio abstracto”

Esto es falso, enésima vez, es agotador. Notemos la manipulación de lo expuesto en mi trabajo: ha sustituido en mi frase original “cantidad dada de trabajo” por “cantidad de trabajo abstracto“. Otra vez deshonestidad intelectual ante posiciones contrarias. Es decir, se inventa la frase sustituyendo una palabra por otra de tal manera que no tiene nada que ver y luego me critica que la frase que él se ha inventado no tiene sentido.

¿Qué es lo que digo yo? Me pregunto cómo se define la aplicación que lleva una cantidad dada de trabajo, de trabajo concreto, a su expresión de trabajo abstracto. Pero, ¿qué es lo que me asigna Astarita? Según él me estaría preguntando cómo se define la aplicación que lleva una cantidad de trabajo abstracto a su expresión de trabajo abstracto, lo cual es una trivialidad, es la aplicación identidad. Es decir, es increíble, pero se inventa lo que digo o directamente no entiende lo que lee: en ninguna parte del texto me pregunto cómo pasar de trabajo abstracto a trabajo abstracto sino de tiempo de trabajo concreto a tiempo de trabajo abstracto. Y así todo el rato, ¿qué sentido tiene debatir con una persona que recurre de manera constante a estas argucias o que es incapaz de entender lo que lee?

Conclusión: Astarita vuelve a manipular citas. Ya lo hizo con Menger. Ahora manipula una frase de mi trabajo para que parezca que me pregunto la trivialidad de a cuánto equivale en términos de trabajo abstracto una cantidad dada de trabajo abstracto cuando en realidad en el trabajo me pregunto cuánto vale, en términos de trabajo abstracto, una cantidad dada de trabajo concreto .

Astarita desconoce las teorías que critica.

Astarita continua:

En cualquier caso, los análisis (realizados por Sraffa y sus seguidores; por marxistas y otros) basados en las matrices de insumo producto, representan un problema para la teoría subjetivista de los precios. Entre otros elementos “intragables” para la teoría subjetiva apuntamos que este planteo se basa en datos objetivos y registrables (si 0,3 unidades de hierro son necesarias para producir 1 unidad de trigo, esa relación es objetiva y empíricamente verificable). Pero por eso mismo, es un planteo muy alejado del método introspectivo de los teóricos subjetivistas, y basado en el razonamiento contrafáctico de qué ocurre en el margen con las variaciones mentalmente representadas. 

Cuando leí esta parte no pude evitar sonreír. La lógica de Astarita es “aplastante”, la teoría subjetiva del valor no puede asimilar datos objetivos de la tecnología de producción, por eso se llama teoría subjetiva. Obviamente esto es absurdo. En realidad, como venimos viendo, Astarita vuelve a caer en deshonestidad intelectual ante posiciones contrarias. Que los subjetivistas incluyan una componente subjetiva para la explicación de los precios no implica que las condiciones objetivas de producción no influyan en los precios. Vamos a verlo para los “neoclásicos” y “austríacos” resumidamente, ya que es elemental y debería ser conocido por los críticos.

Para los neoclásicos, está explicado en el propio trabajo:

Notemos que el uso de funciones de producción, p.e. (2.6) [x=Ax+y], como hemos comentado, es algo estándar en la economía neoclásica, de hecho se consideran casos más generales. La diferencia es que esto es solo la mitad, i.e. la teoría de la oferta, la economía neoclásica desarrolla una teoría para la demanda, que después se combina con la de la oferta [17]. Para los desarrollos iniciales de la teoría de la demanda, [Chapter 1, 17], puede verse también [21].

p. 22. La referencia [17] es el libro Microeconomic Theory de Mas-Colell et al. La referencia [21] es esta.

Sin embargo, Astarita o no ha leído el trabajo que critica o falta a la verdad ya que, después de la cita de arriba, dice:

De ahí el silencio que los austriacos acostumbran guardar sobre el tema. Romaniega, en cambio, presenta – en relación con el debate sobre trabajo simple y complejo – la inversa de Leontief, y se pregunta si dentro de este modelo (los productos son demandados, se establecen promedios sociales de trabajo) se cumple que los “precios o valores” están determinados por las cantidades de trabajo abstracto. […] Pero más importante que esto es que Romaniega no saca ninguna conclusión con respecto al método subjetivista (subrayo, introspección, contafácticos) y su contracara, el análisis objetivo, basado en datos registrables sobre cantidades de trabajo y medios de producción.

Es decir, en el trabajo yo presento, de la manera más fidedigna posible, el análisis marxista de los precios basado en el modelo input-output de Leontief siguiendo el libro de András Bródy citado en la bibliografía y luego lo uso para una crítica en otra sección. Astarita no me reprocha nada de la exposición, pero sí me reprocha que no saque ninguna conclusión después de la exposición. Pero es, de nuevo, elemental; por presentar lo que dicen otros no implica que esté de acuerdo con ello y lo asuma como propio. Reconozco que a Astarita presentar las ideas de los contrarios de manera fidedigna le haya confundido por la falta de práctica. Es decir, podría haber presentado su modelo (que incluye el de input-output de Leontief) y no tener que sacar ninguna conclusión pues no estoy tomándolo como propio, sino que es la base para la crítica posterior.

Pero lo peor es que Astarita vuelve a mentir ya que dice: “Romaniega no saca ninguna conclusión con respecto al método subjetivista“, pues como hemos visto yo digo en el propio trabajo que el modelo input-output de Leontief es estándar en la economía neoclásica, cuya teoría del valor es subjetiva. Es decir, bastaba leer el trabajo para ver cómo explico el encaje de ese tipo de modelos sobre la tecnología de producción con la teoría neoclásica. Voy a explicarlo con más detalle aunque es muy básico y debería ser conocido por cualquiera que critique la teoría neoclásica. La teoría de la oferta neoclásica tiene como elemento central el conjunto de producción, Y (en el caso de un solo output se reduce a la función de producción). Si el precio de las mercancías (que incluye los inputs de la producción) lo representamos por el vector p=(p_i)_{i=1}^L\in\mathbb{R}^L cuyo signo es positivo si es un output y negativo si es un input, la correspondencia de oferta (curva de oferta si la correspondencia tiene un solo valor, por ejemplo, si Y es estrictamente convexo) de la empresa vendrá dada por el argumento de la solución al siguiente problema:

\max_{y\in Y} p\cdot y  .

El caso del modelo de Leontief se basa en asumir ciertas propiedades de Y. Primero, Y va a ser la envolvente cónica (envolvente convexa en el espacio proyectivo) de ciertos vectores llamados actividades elementales. Esto implica rendimientos constantes de escala (en estos casos tendríamos que el coste marginal es constante, luego la curva de oferta es horizontal y la demanda solo determina la cantidad). Segundo, existe un único factor primario que no es producido por ninguna actividad, el trabajo. Tercero, cada actividad elemental solo tiene una entrada positiva, i.e., cada actividad produce solo una mercancía. Cuarto, en el modelo allí considerado además tenemos que no hay posibilidad de sustitución, i.e., solo una actividad elemental produce cada mercancía. Esto produce que las isocuantas sean las de Leontief (complementarios perfectos), pero el modelo puede tratarse eliminando esta hipótesis (de hecho, esto fue estudiado por el economista neoclásico Paul Samuelson y su célebre teorema de no sustitución). Como vemos, es un caso muy particular de los modelos neoclásicos más generales, por tanto, es absurdo y atrevido decir que se contrapone al método subjetivista o que los análisis basados en “las matrices de insumo producto, representan un problema para la teoría subjetivista de los precios“. ¿Cómo va a ser un problema si fueron los propios neoclásicos los que desarrollaron, usan y enseñan tales modelos e incluso más generales?

De hecho, como digo en el propio trabajo (bastaba leerlo antes de criticarlo), más allá de centrarse en un modelo de la tecnología de producción (que en sí ya asume ciertas hipótesis luego su aplicabilidad es limitada), también es problemático cómo se modela el precio. En efecto, digo:

Debemos distinguir una prueba matemática (que nos da un resultado verdadero en un sentido lógico) de una modelización matemática (cómo expresar unas ideas en lenguaje matemático). Aquí estamos en el segundo caso, i.e., p=pA+\gamma^\alpha v_\alpha no demuestra que el precio venga dado por trabajo potenciado, sino que modelamos la idea de trabajo potenciado con esa expresión.

p. 21

Siguiendo la metáfora de Alfred Marshall, la determinación de los precios en la teoría neoclásica vendrá dada por dos factores que actúan de manera simultánea, la teoría de la demanda (basada en las preferencias de los consumidores) y la teoría de la oferta (que depende de la tecnología de producción). Esto es elemental. Algo similar ocurre con los economistas austríacos. Ellos enfatizarán que ambas cuchillas de la tijera están influidas por las valoraciones subjetivas de todos los agentes del mercado:

It is indeed true, as Marshall noted, that both blades of a scissor cut the piece of
paper. In economic matters involving human beings, however, the blades of both demand and supply are determined by people’s subjective valuations.

“The Essential Austrian Economics” by Christopher J. Coyne and Peter J. Boettke

También hablarán de costes como costes de oportunidad (Rothbard dice: ” ‘costs’ in the psychic sense of subjective opportunity forgone” ), de que la igualdad de precios a costes de producción no implica que los últimos determinen los primeros sino es al revés, p.e., Rothbard dice:

The price of the final product is determined by the valuations and demands of the consumers, and this price determines what the cost will be. If the consumers value the product mentioned above so that its price is 50 ounces instead of 100 ounces, as a result, say, of a change in their valuations, then it is precisely in the “long run,” when the effects of uncertainty are removed, that “costs of production” (here, factor payment plus interest payment) will equal the final price. We have seen above how factor incomes are at the mercy of consumer demand and fluctuate according to that demand. Factor payments are the result of sales to consumers and do not determine the latter in advance. Costs of production, then, are at the mercy of final price, and not the other way around.

p. 354-355, “Man, Economy and State”.

Ahora bien, con estos caveats, ¿es el hecho de que “0,3 unidades de hierro son necesarias para producir 1 unidad de trigo” un “elemento intragable” para los subjetivistas austríacos como dice Astarita? Obviamente, no. Esto entra dentro de lo que se llaman “costes físicos”. Rothbard dice:

There are “physical costs”—the amounts of factors that must be purchased in order to obtain a certain physical quantity of output. These are the obverse of “physical productivity”— the amounts of the physical product that can be produced with various amounts of factors. This is a technological problem.

Y estos, junto a los “costes monetarios” (el precio de esos factores), influirán a la hora de determinar en qué punto se sitúa la producción ya que se busca maximizar el el beneficio, i.e., “an entrepreneur will seek to produce at the point of maximum profit, i.e., of maximum net returns over costs“. De nuevo, Astarita incurre en deshonestidad intelectual ante posiciones contrarias, pues los elementos que él considera intragables para la teoría subjetiva están perfectamente incorporados. O no ha entendido a sus oponentes intelectuales o no ha hecho el esfuerzo de leerlos. Es decir, que al escribir “Entre otros elementos ‘intragables’ para la teoría subjetiva apuntamos que este planteo se basa en datos objetivos y registrables” es no comprender lo más básico. Finalizamos la sección con dos extractos de un paper de Rallo sobre el modelo neorricardiano de Sraffa que confirman lo dicho aquí. Primero, los datos objetivos no son intragables para la teoría subjetiva. En efecto, siguiendo uno de los economistas austríacos más importantes del siglo pasado, Ludwig Lachman, Rallo dice (énfasis agregado):

Ludwig Lachmann, recogiendo las aportaciones de George Shackle, concebía el mercado como un mundo caleidoscópico en el que nada estaba dado sino que todo debía ser subjetivamente des cubierto, apreciado y elaborado. No es que Lachmann negara que la realidad física constriña la acción, sino que incluso esas restricciones «objetivas» deben ser tamizadas por la interpretación subjetiva de cada ser humano. En este sentido, ni los precios, ni los costes, ni los tipos de interés, ni las tasas de ganancia pueden venir objetivamente dadas, sino que todas ellas deben ser el resultado del encuentro de las diversas valoraciones subjetivas de los agentes, que por supuesto pueden verse influidas por la realidad objetiva (pero no plenamente determinadas por relaciones universales e inmutables sujetas a la misma).

Rallo, Juan Ramón. “CRÍTICA A LA TEORÍA NEO-RICARDIANA (Y CLÁSICA) DEL VALOR.” Procesos de Mercado 10.2 (2013): 131, p.147.

También sirve para refutar la idea que intenta asignar Astarita según la cual “De ahí el silencio que los austriacos acostumbran guardar sobre el tema [los análisis (realizados por Sraffa y sus seguidores; por marxistas y otros) basados en las matrices de insumo producto]“. De nuevo, cómo no, lo que dice Astarita es falso. ¿Cuál es la crítica real de los austríacos? Pues basta leer a estos:

Sraffa, como el propio Lachmann se encargó de refutar, pretendía revertir este saludable giro subjetivista dentro de la ciencia económica, regresando a teorías de los precios asentadas en las condiciones técnicas de producción. Y en un mundo donde todos los procesos productivos exhibieran rendimientos constantes a escala (es decir, donde pudiese incrementarse y reducirse linealmente la cantidad de todas las producciones por cuanto todos los factores son plenamente sustituibles para todos los procesos), el análisis clásico de Sraffa resultaría válido: la demanda y las valoraciones subjetivas sólo determinarían qué y cuánto producir, de forma que, por definición, las ratios de intercambio de las mercancías vendrían determinados por las relaciones marginales de sustitución técnica (constantes y dadas). Pero semejante mundo es del todo irreal: no sólo porque no existan rendimientos permanentemente constantes a escala para todos los productos, sino porque asumimos un exceso de estabilidad y previsibilidad tanto en la identificación de las demandas relativas de los agentes económicos cuanto en los procesos productivos orientados a fabricarlas.

Rallo, Juan Ramón. “CRÍTICA A LA TEORÍA NEO-RICARDIANA (Y CLÁSICA) DEL VALOR.” Procesos de Mercado 10.2 (2013): 131, p.148.

La crítica, como vemos, no es la que Astarita pretende asignar (el hecho de que los elementos objetivos son “intragables” para los subjetivistas), sino que las hipótesis del modelo son un caso muy particular que no podrá explicar necesariamente el mundo real.

Nota: En mi opinión, Rothbard exagera las diferencias con respecto a la teoría neoclásica y trata de criticarla centrándose en los diagramas de costes por muy simplificadores. En realidad, estos diagramas son un caso particular de la teoría (p.e., se produce un solo output) y son unidimensionales porque el coste y la cantidad producida son una magnitud escalar, pero de ahí no se deduce que no tengan en cuenta múltiples factores relativos a la producción, de hecho se definen de esta manera, como:

c(w,q):= \min\{w\cdot z,~z_l\ge 0\text{ and }f(z)\ge q \},

siendo z_l los imputs y w_l los precios de esos factores.

Conclusión: Astarita vuelve a caer en en deshonestidad intelectual ante posiciones contrarias. No es verdad que ciertos datos objetivos de la producción sean intragables para la teoría subjetivista (ni neoclásica ni austríaca), ni que esto no se analice en mi trabajo (lo que vuelve a demostrar la comprensión limitada por parte de Astarita de mi trabajo). De hecho, los subjetivistas neoclásicos utilizan modelos mucho más generales que los usados por ciertos marxistas y neorricardianos para explicar la tecnología de producción. También, de nuevo, las posiciones que Astarita asigna a los austríacos no son las que en realidad sostienen. Astarita vuelve a suspender el test de Turing ideológico; tiene lagunas básicas a la hora de entender las teorías que pretende criticar.

Los contraejemplos a la tesis de Astarita.

Pasamos ahora a analizar la crítica de Astarita a la Sección 3 de mi trabajo. Esta, a su vez, es una crítica al siguiente argumento que Astarita presentó en una de sus notas:

Para verlo, supongamos por ejemplo que en la sociedad simple de mercancías el productor A emplea normalmente 10 horas de trabajo en producir X y el productor B emplea 5 horas de trabajo en producir Y, y que ambas se intercambian en la proporción 1:1. Si el intercambio ocurriera por una única vez, y fuera episódico, A podría considerar que “el costo es historia”, y tal vez ni siquiera llegase a conocer cuál es el costo de producción (en horas de trabajo) de B. Pero si los intercambios son repetidos, y existen muchos productores A y B, el promedio social tiende a imponerse. A medida que se renueva la producción para el mercado, se hace insostenible una situación en la que un producto que se produce en 5 horas se intercambia en relación 1:1 con otro que se produce en 10 horas. Paulatinamente, productores A pasarán a ser productores B hasta que los outptus y los precios se reacomodan, de manera que 1 A se intercambia por 2 B. La relación 1:1 era incompatible con la continuidad de la producción, pero sí lo es la relación 1:2. A esto nos referíamos entonces con una ley interna, reguladora de los intercambios.

p. 33

Es decir, Astarita argumenta que en una sociedad de productores simples, los tiempos de trabajo incorporados en las mercancías intercambiadas (en determinadas proporciones) tenderán a igualarse. Formalmente, esto es:

Sea \mathcal{S} una sociedad de productores simples. Entonces, \exists~T>0 tal que para todo T'>T y \lambda el potenciador de trabajo compuesto (ver más detalles en el trabajo) se tiene que:

I_\mathcal{S}(m,T')=\lambda(m){t(m)}.

En mi trabajo hago dos cosas. La primera es formalizar el razonamiento de Astarita y para ello uso la teoría subjetiva del valor, más concretamente, uso una formalización de la teoría mengeriana del valor desarrollada aquí. ¿Por qué me parece necesario formalizar el razonamiento? Porque como después comento, el razonamiento tiene al menos, diez hipótesis implícitas y que al eliminarlas, no necesariamente vamos a llegar a la conclusión que Astarita desea obtener. Esto lo presento como diez contraejemplos. Pasemos a ver cuál es la réplica de Astarita.

Primero dice:

Romaniega critica entonces mi caso teórico de los productores de A (10 horas de trabajo, precio de A $100) y B (5 horas de trabajo, precio de B $100) en su punto inicial. Con ese fin, imagina casos que, en su opinión, invalidarían mi ejemplo. El primer caso de Romaniega dice que los productores de B deciden disfrutar del ocio (5 horas diarias por sobre los productores de A) y no incrementan la producción de B.

Esto es falso. Ese no es ninguno de los casos (o contraejemplos) de mi trabajo que invalidan su ejemplo, el primer caso será el que él dice que es el segundo como veremos ahora. Cuando escribe estas cosas, me hace preguntarme cómo puede haber entendido partes esenciales del trabajo si luego escribe que el trabajo dice cosas que no dice. Es decir, de nuevo deshonestidad intelectual ante posiciones contrarias. ¿Tan difícil es dedicar el tiempo que sea necesario a entender el trabajo que pretendes criticar?

Astarita continua:

Un segundo contraejemplo: que se valore más el trabajo que el ocio. O sea, los productores de A prefieren trabajar en lugar de tener horas de ocio, y los productores de B prefieren el ocio al trabajo, de manera que todos están contentos en sostener la relación 1A = 1B. Es un argumento traído de los pelos. Por eso Romaniega ni siquiera se pregunta cómo es posible que las distribuciones de preferencias trabajo / ocio se hayan acomodado de manera tan conveniente para su “refutación”. Menos todavía se plantea qué relación podrá tener esto con la explicación subjetivista de oferta de trabajo, según la cual los trabajadores arbitran entre la desutilidad del trabajo (que se da por establecida y general) y la utilidad del salario (que permite disfrutar del ocio).

Lo primero es lo comentado anteriormente, este es el primer contraejemplo. Es lo que llamo hipótesis implícita 0. De hecho, considero que es una hipótesis bastante razonable, simplemente remarco que es una hipótesis y que habrá algunos casos en los que no se cumplirá. Por tanto, en el razonamiento debe ser explícita. Esto es algo que los austríacos suelen remarcar, considerar el ocio como un bien de consumo. En efecto, ellos establecen que es una hipótesis y como tal debe estar explícita:

This is the first proposition in this chapter that has not been deduced from the axiom of action. It is a subsidiary assumption, based on empirical observation of actual human behavior. It is not deducible from human action because its contrary is conceivable, although not generally existing.

p. 43, “Man, Economy and State” de Rothbard.

Es absurdo que me critique por remarcar una hipótesis implícita en su razonamiento que el mismo no puede negar que esté asumiendo. Debería ser evidente que en los textos con pretensión científica hacer explícitas todas las hipótesis es fundamental y no tiene sentido oponerse a ello.

Dicho esto, es evidente que la frase de Astarita “Por eso Romaniega ni siquiera se pregunta cómo es posible que las distribuciones de preferencias trabajo / ocio se hayan acomodado de manera tan conveniente para su “refutación”. Menos todavía se plantea qué relación podrá tener esto con la explicación subjetivista de oferta de trabajo” sobre mi trabajo es falsa. Yo mismo muestro en la Sección 3.1 cómo todo esto tiene encaje en la teoría subjetiva del valor, i.e., podría explicar el caso más frecuente del ocio como un bien de consumo (suficientemente valorado) y, si las hipótesis son las opuestas, el caso contrario. Astarita no critica nada de esa explicación, simplemente dice cosas que no puede probar. Astarita escribiendo eso solo demuestra que no entiende lo que critica con fiereza.

Además, Astarita vuelve a demostrar que critica teorías que desconoce. En efecto, su frase “la explicación subjetivista de oferta de trabajo, según la cual los trabajadores arbitran entre la desutilidad del trabajo (que se da por establecida y general)” o como había dicho anteriormente “ustedes no pueden concebir el trabajo si no es como ‘pain’ ” (p. 35) se demuestra falsa si uno lee, p.e., a Rothbard que dice:

The labor itself may provide positive satisfaction, positive pain or dissatisfaction, or it may be neutral. In cases where the labor itself provides positive satisfactions, however, these are intertwined with and cannot be separated from the prospect of obtaining the final product.

p. 45, “Man, Economy and State”.

Es decir, es falso que la desutilidad del trabajo se de por establecida o que el trabajo se considere siempre como “pain”. Bastaba leer antes de criticar, pues los subjetivistas dicen explícitamente lo contrario de lo que se les asigna. El agente tendrá que valorar y decidir entre los productos del trabajo (que incluye la posible satisfacción intrínseca de este) y el ocio que se podría consumir alternativamente. Por eso, lo que yo comento en el trabajo tiene todo el sentido dentro del marco subjetivista: podría darse el caso de que se valore más una hora adicional de trabajo “satisfactorio” que una hora de ocio, aún cuando este es un bien de consumo (pero podría ser un bien de consumo menos valorado). Notemos que digo que un caso posible, no digo en ningún momento que será el más frecuente. Todo esto está explicado en el trabajo, es agotador: volvemos a tener que explicar el trabajo y lo que piensan los subjetivistas, pero este es un trabajo que Astarita debería haber hecho antes de escribir su crítica.

Astarita continúa más adelante:

Un tercer supuesto: los productores de A tienen aversión al trabajo de B, y por eso valoran trabajar más horas en A que en B, de manera que continúa la desigualdad en tiempos de trabajo. Pero en este caso de nuevo se viola el supuesto de libre movilidad de los productores entre ramas.

Mi segundo contraejemplo, no tercero, se basa en suponer que si hay distintas preferencias (subjetivas) por los trabajos, esto puede producir desigualdades de tiempos de trabajo en las mercancías intercambiadas. Según Astarita este caso no se aplica porque “se viola el supuesto de libre movilidad de los productores entre ramas“. Esto es absurdo, está confundiendo que se puedan mover (libre movilidad) a que se realice esa posibilidad de movimiento. Está confundiendo los términos aristotélicos de acto y potencia. Es decir, no se mueven no porque haya impedimentos o no exista la posibilidad, sino porque deciden no hacerlo pese a que podrían hacerlo. Esto es elemental, la libre movilidad se basa en libertad de entrada y de salida en los distintos sectores. En el contraejemplo no hay ninguna barrera que impida su movimiento, luego la posibilidad de movimiento existe. Es absurdo decir que que no se quiera mover es una barrera, de hecho, puede que algunos trabajadores sí se muevan, pero esto no afecta al contraejemplo si estos no son suficientes para llegar a la igualación, por lo que no se viola la condición de libre movilidad: los trabajadores pueden moverse, y algunos pocos lo harán, pero muchos otros no lo hacen por cuestiones de preferencias subjetivas.

Luego dice (énfasis agregado):

Otro supuesto: La producción de B contiene más riesgo que la de A. Ahora Romaniega viola el supuesto que habíamos hecho de igualdad de gasto humano de energía. Si producir B tiene más riesgos para sus productores, en promedio, demandará más gasto de energía humana (por eso la fuerza de trabajo empleada en trabajos insalubres o peligrosos tiene una mayor remuneración relativa) que la producción de A.

Aquí Astarita vuelve a caer en deshonestidad intelectual ante posiciones contrarias. En mi trabajo yo digo:

Hipótesis particulares: la producción de m_2 tiene un riesgo mayor de no ser llevada a término que la de m_1. […] Por ejemplo, supongamos que se producen dos tipos de alimentos agrícolas, uno de producción resistente (m_2) y otro con una probabilidad p\neq 0 de que la plantación individual acabe pereciendo (m_1)

Énfasis agregado, p. 38-39

Es decir, o Astarita no ha leído con el detenimiento que se necesita lo que critica o está manipulando. Otra vez. Es evidente que estoy diciendo que hay un riesgo mayor de que la producción no llegue a su etapa final (por ejemplo, un tipo de producción agrícola que aun cuando requiere el mismo tipo de trabajo que otras, es más propensa a perderse por factores externos), no que haya un riesgo mayor para su productor. Basta leer el trabajo, basta leer el ejemplo que pongo. ¿Qué tipo de persona es incapaz de entender esto o manipula incluso en estas cosas que son objetivamente claras? Y así todo el rato, Astarita manipula la frase “un riesgo mayor de no ser llevada a término” y lo transforma en “más riesgos para sus productores”. Deshonestidad intelectual ante posiciones contrarias, enésima vez.

Para el siguiente ejemplo Astarita continúa:

Otro: que la producción del bien A exija, para su producción, períodos en que se interrumpe el trabajo (el trabajador disfruta de ocio limitado, que no es trabajo). De nuevo, se viola el supuesto de igualdad de tiempos de trabajo; que suponen la misma intensidad de trabajo. Si una jornada laboral es “porosa” – tiempos de descanso intercalados – generará, en más horas de trabajo, el mismo valor que la jornada menos porosa en menos horas de trabajo.

Esto no responde a nada de mi contraejemplo, que se puede ver explicado con detalle en la Sección 3.2.4 de mi trabajo. Las horas de trabajo incorporadas podrán ser, sistemáticamente, menores en la mercancía A (m_1 en mi trabajo) que en la mercancía m_2. Esto viola la tesis de Astarita expuesta arriba:

Supongamos por ejemplo que en la sociedad simple de mercancías el productor A emplea normalmente 10 horas de trabajo en producir X y el productor B emplea 5 horas de trabajo en producir Y, y que ambas se intercambian en la proporción 1:1.[…] A medida que se renueva la producción para el mercado, se hace insostenible una situación en la que un producto que se produce en 5 horas se intercambia en relación 1:1 con otro que se produce en 10 horas

Esta desigualdad sistemática (no se debe a oscilaciones sino a su valor tendencial) puede ser perfectamente posible si el “tiempo” (donde el trabajo u otros factores no estén presentes, por lo que no se puede atribuir a estos) es un factor productivo relevante en el proceso de producción. Todo esto está explicado en la sección arriba mencionada y Astarita no refuta nada de lo allí presente.

Astarita analiza otro contrajemplo como sigue (énfasis agregado):

Otro: los productores de B son más productivos que los de A. Pero no se pueden comparar productividades de bienes de uso distintos. La productividad se define por cantidad de bienes de uso producidos por unidad de tiempo, de manera que para comparar productividades tiene que haber igualdad en los valores de uso. No tiene sentido preguntarse qué es más productiva, la producción de bicicletas o de camisas.

Lo primero es que se ha saltado uno de los contraejemplos, a saber por qué. Al analizar mi contraejemplo vuelve a demostrar o que no se entera de lo que lee o que usa la mentira como argumento. Es increíble, pero también innegable, ya que yo digo:

En efecto, supongamos que existen dos grupos de productores de m_1 y los productores de m_2. Los productores de m_1 son más productivos que los de m_2 en m_1 (no hay comparaciones de productividad intersectoriales, sino “intrasectoriales”), digamos que el doble de productivos para simplificar el ejemplo.

Sección 3.2.6

Lo digo explícitamente, no hago la comparación que Astarita me asigna, insisto, basta leer el paréntesis pues aclaro la posible confusión. No digo que los productores de m_1 sean el doble de productivos que los de m_2 en producir cada uno su mercancía, sino que si los productores de m_2 produjeran m_1 serían la mitad de productivos. Esto es perfectamente comparable y tiene sentido, pues la productividad se mide en la misma mercancía. ¿Tanto costaba entender esto y no inventarse lo que dice mi trabajo? No sé cuántos ejemplos van ya de deshonestidad intelectual, es claro lo que se infiere de aquí.

Pasamos ya al último contraejemplo que Astarita analiza (se deja muchos contraejemplos sin analizar). La crítica vuelve a ser decepcionante e impropia de alguien que ha entendido honestamente mi trabajo:

Otro: el trabajo para producir B es más complejo que el trabajo para producir A. Pero dado que el trabajo complejo se puede reducir a determinadas unidades de trabajo simple, la ley del valor trabajo no tiene por qué no verificarse. Con el agregado de que el ejemplo que puse suponía que los trabajos para producir A y B son del mismo tipo de complejidad.

Este no es el contraejemplo que se presenta en mi trabajo, es increíble el grado de manipulación, basta ir a la Sección 3.2.8 para comprobarlo: en la expresión (2.10) yo introduzco los multiplicadores de trabajo simple y compuesto o complejo. Mi contraejemplo precisamente es al hecho de que los multiplicadores de trabajo compuesto calculados a partir del gasto de reproducción pueden ser erróneos, i.e., que la igualdad tendencial de tiempo de trabajo teniendo en cuenta los multiplicadores de trabajo compuesto puede no darse. Basta ir a las primeras expresiones matemáticas de la Sección 3.2.8 para comprobarlo. Astarita vuelve a caer en deshonestidad intelectual pues me asigna posiciones claramente falsas e impropias de alguien que haya leído el trabajo con un mínimo de comprensión.

Conclusión: Astarita no refuta ninguno de los contraejemplos. De hecho, su crítica muestra de nuevo deshonestidad intelectual ante posiciones contrarias pues me asigna contraejemplos que nada tienen que ver con lo que yo expongo en mi trabajo. En algunos casos, como el contraejemplo del riesgo, la productividad o el trabajo compuesto, la manipulación de Astarita es flagrante, pues manipula hechos objetivamente verificables de lo que se dice en mi trabajo.

7 comments

  1. Ohh he ahi el problema, te basaste en harvey para hacer los diagramas, el no es muy buena guia eh,, su interpretacion tiene muy mala fama, la guia de Juan Iñigo Carrera, o la de Umpierrez entre otras son mas serias al respecto, la de harvey no es muy buena guia para criticar al propio marx

  2. La teoría de Marx tiene otros problemas. Los que criticas demuestran que no has pasado del capitulo 1 del capital.

    • Basta leer el trabajo para ver cómo uso conceptos de Marx que están en otros capítulos. Leería el trabajo antes de decir cosas que son objetivamente falsas como cualquiera puede comprobar. Yo me he centrado en la demostración de la teoría del valor, como digo en el título. Obviamente hay otros problemas, eso lo trato y comparo en la Sección 2.5.4 del trabajo.

  3. Hecho verificable 1: Existen productores de tomates en un país supongamos que el kg de tomates se vende a 1$.
    Hecho 2 : A largo plazo las cantidades de tomate producidas y las demandadas se equilibran sin tener que ser iguales exactamente, fluctuantes pero aproximadas. Explicación pues si se producen más o menos mercancías de las demandadas serán más o menos fáciles de vender y a la larga oferta y demanda serán tendenciales.
    Este proceso no es por arte de magia ni por formula matemáticas próximos echos
    Hecho 3: Si varia la utilidad de los tomates por ser más sanos por ejemplo aumentara la demanda de los mismos.
    Hecho 4: Al aumentar la demanda los el precio del tomate subirá inicialmente
    Hecho 5: Un aumento de los precios del tomate provoca que aumente la producción del mismo.
    Hecho 5: El aumento de la oferta de tomate provoca que los precios bajen de nuevo.
    Hecho 6: Luego de fluctuaciones sucesivas el precio del tomate volverá a ser 1$ el kg.
    Hecho 7: La Producción y Consumo del tomate será mayor que la inicial.
    Conclusión 1 del hecho 7 se deduce que el tomate se considera más útil.
    Conclusión 2 cambios en la utilidad del producto a la larga no repercuten en su precio.

    • Estás asumiendo una curva de oferta horizontal (al menos a largo plazo), rendimientos constantes de escala, Hecho 6. En el segundo Hecho 5 confundes una variación de la cantidad ofrecida (lo que es) con un desplazamiento de la curva de oferta (lo que asumes). En el primer caso puede aumentar la cantidad ofrecida y el precio y en el segundo, que erróneamente supones, aumenta la cantidad ofrecida y se reduce el precio.

  4. acotacion por supuesto esto pasa con los tomates que se pueden producir o no pero no con un cuadro de leonardo de vinci no cito a marx pues para mi la Validez de un echo o una explicacion no depende de a quien se le Atribuya.

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